Ayer me tocó cita con mi psicólogo, ya tenía como un mes que no lo veía. Yo le comenté que afortunadamente he sabido librar algunos problemas que se me han presentado y también directamente cuestioné si era tiempo de que "me diera de alta". Me dijo que eso lo platicaría al final de la sesión.
Hablamos de Mi ex, de su novia, de mis hijos, y de mi novio.
Le dije que tenía la intención de regresarme a mi ciudad natal en un año y medio, y me preguntó que qué era lo que yo quería allá, y le dije que me gustaría estar más cerca de mi familia, que sentía que la ciudad me llamaba de nuevo, etc. pero que sí me daba un poco de miedo empezar desde cero de nuevo y dejar el ambiente cómodo en el que vivo ahora. Será un gran paso. Y creo que con el tiempo agarraré más fuerza.
Le conté una situación que había tenido con mi ex en la que se novia está involucrada. Sentí coraje, y pensé, cómo él se atreve a pedirme eso. Pero luego di gracias por darme cuenta de esas cosas pequeñas que durante mucho tiempo dejé pasar. Incluso me reí un poco de la situación ya que decía yo, cómo puede ser posible que haya gente que piense que el amor es dar todo en bandeja de plata. Afortunadamente yo ya libré esas batallas, y creo que hasta las gané.
Hablamos de mi novio, y me comentó que si yo estaría dispuesta a que fuera a una sesión con él y con mi novio, la próxima vez que venga. Yo le dije que sí, que me encantaría, pero que se lo iba a comentar a él a ver qué le parece.
La sesión de cierre la quiere hacer con algunos de mis amigos, y pienso invitar a mi amiga N. que a ella creo que le falta también un poco de ayuda.
Hablé de mis prioridades, y me gustó tener claro que mi prioridad soy yo y mis hijos. Que lo demás estaba en un segundo plano.
Me preguntó que qué planes tenía con mi novio, Yo le dije que estaba muy contenta, que como pareja era excelente, que me sentía muy bien, amada, plena.
Luego él me planteo el siguiente panorama. Imagínate que uds dos llegan a vivir juntos, que pasaría. Le dije que sentía que él tenía muchas cosas que resolver aun con sus hijos y de paso con su ex. Que hay cosas que desde mis perspectiva me parece que son problema, y que si no se atienden pueden llegar a ser graves, pero que ese es problema que tiene que solucionar él. que yo ya no me quiero meter, ni ajerarlo con mis cosas, no quiero estarlo acarriando, el sabrá cuando lo hace y cómo lo hace.
Bueno, esa no es mi batalla pues, es de él, y por que lo amo, le digo las cosas que veo, pero no hay nada más que yo pueda hacer.
Y siento que para yo pensar en algún futuro más concreto como pareja, yo debo sentir que esos problemas ya se arreglaron. Y que lo único que queda más es crecer juntos como pareja y familia.
En fin, siempre son buenas las sesiones. Siempre aprendo mucho, y creo que no me gustaría cerrar este ciclo, quisiera más, pero creo también que es hora de poner en práctica todo lo aprendido. Vivirlo, solita, paso a paso. Como cuando siempre llevas a tu maestro de vuelo, y te dice qué hacer y cómo, ahora siento que es tiempo de que él me espere en tierra y yo volar por mí misma.
Ah que padre es crecer!
miércoles, 17 de febrero de 2010
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